lunes, 26 de noviembre de 2007
ASIGNATURA
LA VERDAD ES QUE ME HA SORPRENDIDO BASTANTE EL PLANTEAMIENTO DE ESTA ASIGNATURA. NO DIGO CON ELLO QUE ME PAREZCA MAL, SI NO LO CONTRARIO, PERO SI HE DE RECONOCER QUE SE HACE ALGO COMPLICADO YA QUE TODA LA RESPONSABILIDAD DE NUESTRO TRABAJO RECAE SOBRE NOSOTROS. CADA UNO SE MARCA SUS PAUTAS Y SU RITMO DE TRABAJO, LO QUE EN CIERTO MODO NOS ACERCA MAS A LA VIDA " ADULTA" EN EL SENTIDO DE QUE NO TENEMOS UN PROFESOR QUE NOS MARQUE UN RITMO O QUE NOS IMPONGA UNOS TRABAJOS.
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"Landings 6+7: sobre avestruces, Arthur Danto y el fin del arte · Píter ORTEGA NÚÑEZ"
¿La democracia de la obra de arte? Una obra de arte no tiene porque serlo por el hecho de que “la mayoría” lo considere así, ni tampoco tiene porque no serlo por el mismo motivo. El término “obra de arte”, en su más profundo significado, no puede basarse en la teoría de un puñado de personas que supera en “cantidad” a otro puñado.
Una obra de arte es aquella obra (ya sea escrita, pintada, dibujada, esculpida, narrada o cualquier otro medio de transmisión) que a uno mismo en particular se lo parezca por cualquier motivo, porque valora la elaboración de la misma, porque piense que hay un trasfondo que se ha sabido plasmar o por lo que sea.
¿Acaso Las Meninas de Velázquez no es un cuadro merecedor del titulito “obra de arte”? Pues no tiene porqué. Habrá a quien no se lo parezca, habrá quien crea que Velázquez tenía un don especial y que era un maravilloso pintor pero al fin y al cabo este pintor servía a la corte y ésta le encargaba retratos. Cuando no era así, igualmente se inspiraba en cualquier otro objeto o persona real. Estupendo, podemos decir que domina la técnica del realismo a la perfección, demostración además de que no somos ciegos, pero ¿Y si alguien en concreto considera que la obra de arte es aquella que expresa algo? Para ese alguien este cuadro no sería, ni por asomo, una obra de arte.
Para algunas personas la clave de una obra de arte es su significado. Por ejemplo, El Grito de Edward Munch. Este pintor en este cuadro quiso reflejar un sentimiento basado en un hecho en la vida real, un sentimiento que lo inundaba, el pánico, el pavor; el realismo aquí era lo de menos, no era la finalidad. En mi opinión lo supo reflejar divinamente porque al mirarlo casi se puede sentir. Puede que por este motivo algunos consideren de este cuadro lo que no consideraban del anterior, o puede que haya quien considere a ambos por igual, o al contrario, quien no considere a ninguno de ambos como obras de arte porque piense que el arte reside en la simetría, o en el orden, en el color, en todos estos elementos unidos, o en cualquier otro…
Cogidas estas dos obras, debido a la popularidad y contrariedad de las mismas, vemos algunos de los motivos por los que no podemos hablar de “obra de arte” como democracia, como una mayoría, como un significado único y universal.
La obra de arte reside en el autor, en lo más profundo de él y al igual ocurre con el receptor. Éstos se atribuyen éste mérito o tarea, dependiendo de cómo se mire, en iguales partes.
El autor tiene el mérito de la creación; por tanto también posee el privilegio de poder como artista realizar lo que él crea conveniente sin tener que echar cuentas al lector que pudiere percibirlo y criticarlo posteriormente. Éste mismo, ahora como receptor, ya que una vez acabado no es más que un receptor creador, percibe su obra y opina. Si bien, dicho individuo afirma y asegura que es una obra de arte, lo es. ¿Y por qué no? Es el creador, además de un receptor más. Si es por el contrario o también el receptor quien opina que es una obra de arte, también lo es.
Lo que vengo diciendo desde el principio viene a ser lo siguiente: La obra de arte se basa en la individualidad y el alma de cada ser, no en democracias ni mayorías, planteamiento absurdo, cuadrado e irracional, a mi parecer.
La obra de arte jamás será un término en el que se pueda generalizar. Podemos decir que determinada obra es considerada por la mayoría una obra de arte, pero nada más…
No salpiquemos con nuestra irracionalidad y desprestigio a aquella minoría que considera de lo contrario, una obra de arte, porque dentro de esta minoría al igual que dentro de cualquier grupo, hay personas distintas con individuales almas y pensamientos, por lo que su percepción de lo maravilloso se basa en cosas completa y opuestamente distintas.
Está bien conocer la opinión de la mayoría y el punto de vista del receptor, ya que al fin y al cabo actualmente hay un receptor y un fin económico en muchos casos… Sea como sea, cada cual en lo más hondo de su alma considerará obra de arte aquello que llene a dicha. Da igual lo que sea y qué motivo sea el que te empuje hacia el gusto por ella… Lo importante es saber escuchar a tu alma.
Lo general, lo convencional, la mayoría, no importa. Sé tú mismo, enriquece tu alma, no hagas caso de quien quiera envenenarte con sus objetivos pensamientos porque el gusto reside en la subjetividad pura y absoluta. Si logras hacer esto te sentirás bien contigo mismo y sabrás de la felicidad que te hablo.
¿La democracia de la obra de arte? Una obra de arte no tiene porque serlo por el hecho de que “la mayoría” lo considere así, ni tampoco tiene porque no serlo por el mismo motivo. El término “obra de arte”, en su más profundo significado, no puede basarse en la teoría de un puñado de personas que supera en “cantidad” a otro puñado.
Una obra de arte es aquella obra (ya sea escrita, pintada, dibujada, esculpida, narrada o cualquier otro medio de transmisión) que a uno mismo en particular se lo parezca por cualquier motivo, porque valora la elaboración de la misma, porque piense que hay un trasfondo que se ha sabido plasmar o por lo que sea.
¿Acaso Las Meninas de Velázquez no es un cuadro merecedor del titulito “obra de arte”? Pues no tiene porqué. Habrá a quien no se lo parezca, habrá quien crea que Velázquez tenía un don especial y que era un maravilloso pintor pero al fin y al cabo este pintor servía a la corte y ésta le encargaba retratos. Cuando no era así, igualmente se inspiraba en cualquier otro objeto o persona real. Estupendo, podemos decir que domina la técnica del realismo a la perfección, demostración además de que no somos ciegos, pero ¿Y si alguien en concreto considera que la obra de arte es aquella que expresa algo? Para ese alguien este cuadro no sería, ni por asomo, una obra de arte.
Para algunas personas la clave de una obra de arte es su significado. Por ejemplo, El Grito de Edward Munch. Este pintor en este cuadro quiso reflejar un sentimiento basado en un hecho en la vida real, un sentimiento que lo inundaba, el pánico, el pavor; el realismo aquí era lo de menos, no era la finalidad. En mi opinión lo supo reflejar divinamente porque al mirarlo casi se puede sentir. Puede que por este motivo algunos consideren de este cuadro lo que no consideraban del anterior, o puede que haya quien considere a ambos por igual, o al contrario, quien no considere a ninguno de ambos como obras de arte porque piense que el arte reside en la simetría, o en el orden, en el color, en todos estos elementos unidos, o en cualquier otro…
Cogidas estas dos obras, debido a la popularidad y contrariedad de las mismas, vemos algunos de los motivos por los que no podemos hablar de “obra de arte” como democracia, como una mayoría, como un significado único y universal.
La obra de arte reside en el autor, en lo más profundo de él y al igual ocurre con el receptor. Éstos se atribuyen éste mérito o tarea, dependiendo de cómo se mire, en iguales partes.
El autor tiene el mérito de la creación; por tanto también posee el privilegio de poder como artista realizar lo que él crea conveniente sin tener que echar cuentas al lector que pudiere percibirlo y criticarlo posteriormente. Éste mismo, ahora como receptor, ya que una vez acabado no es más que un receptor creador, percibe su obra y opina. Si bien, dicho individuo afirma y asegura que es una obra de arte, lo es. ¿Y por qué no? Es el creador, además de un receptor más. Si es por el contrario o también el receptor quien opina que es una obra de arte, también lo es.
Lo que vengo diciendo desde el principio viene a ser lo siguiente: La obra de arte se basa en la individualidad y el alma de cada ser, no en democracias ni mayorías, planteamiento absurdo, cuadrado e irracional, a mi parecer.
La obra de arte jamás será un término en el que se pueda generalizar. Podemos decir que determinada obra es considerada por la mayoría una obra de arte, pero nada más…
No salpiquemos con nuestra irracionalidad y desprestigio a aquella minoría que considera de lo contrario, una obra de arte, porque dentro de esta minoría al igual que dentro de cualquier grupo, hay personas distintas con individuales almas y pensamientos, por lo que su percepción de lo maravilloso se basa en cosas completa y opuestamente distintas.
Está bien conocer la opinión de la mayoría y el punto de vista del receptor, ya que al fin y al cabo actualmente hay un receptor y un fin económico en muchos casos… Sea como sea, cada cual en lo más hondo de su alma considerará obra de arte aquello que llene a dicha. Da igual lo que sea y qué motivo sea el que te empuje hacia el gusto por ella… Lo importante es saber escuchar a tu alma.
Lo general, lo convencional, la mayoría, no importa. Sé tú mismo, enriquece tu alma, no hagas caso de quien quiera envenenarte con sus objetivos pensamientos porque el gusto reside en la subjetividad pura y absoluta. Si logras hacer esto te sentirás bien contigo mismo y sabrás de la felicidad que te hablo.
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